Editorial

Claudia González


EDITORIAL

En este número publicamos la quinta clase del curso de Jacques-Alain Miller Causa y Consentimiento, esta es una clase que recorre algunos hitos de la filosofía para abordar el tema de la causalidad y el sentido. Miller hace una lectura precisa de puntos relevantes de Schopenhauer, Malebranche, Kant, Dilthey, por mencionar algunos, para dar paso a abordar la causalidad desde la perspectiva lacaniana. Veremos entonces el cambio decisivo de perspectiva que supone hablar de causa y sentido desde la filosofía y desde el psicoanálisis, además de las consecuencias que tiene en la clínica el mantener esta distinción.

El eje que hemos escogido esta vez es el Uno. Adentrarnos en este tema requiere una relectura (que no deja de ser una nueva lectura) de los conceptos fundamentales en psicoanálisis. Ello implica que no es posible acceder a la última enseñanza de Lacan sin todo lo que la antecede. La última y la llamada “ultimísima” enseñanza de Lacan no invalida las otras, es más, no es sin ellas.

Leeremos, a lo largo de este número, que la crucial noción de Uno tiene diversas dimensiones: el Uno contable, el Uno del cuerpo, el Uno solo; y que estas pueden desplegarse de maneras muy diversas. Sin embargo lo que insiste en todas ellas es el goce como iteración, cuestión a despejar para que, como dice Jacques-Alain Miller, quede y se pueda situar la conjunción del Uno y el cuerpo.

En nuestra época —que ya nadie puede negar que ha cambiado respecto de lo simbólico que la ordenaba hace algunos años— es el goce lo que está en primer plano. ¿Cómo leerla a la luz de la última enseñanza de Lacan pero sin olvidar conceptos “clásicos” del psicoanálisis, que le son tan propios y están tan presentes en los casos que recibimos, además de constituir referencias constantes en nuestra clínica y en nuestro modo de pensar la dirección de la cura? La transferencia, la repetición, el Sujeto supuesto Saber, la pulsión, el inconsciente son algunos de esos conceptos que se muestran, con el último Lacan, de una manera novedosa.

En la entrevista realizada a Éric Laurent podremos situar, con él, que el “Hay Uno” [Il y a de l‘Un] es una radicalización del rasgo unario, que una atenta relectura del Fort Da plantea una interesante reflexión acerca del Uno, y qué relación hay entre la inscripción en el cuerpo y las disrupciones de goce, también podremos leer de qué se trata lo que él llama la “eternización de la pérdida.” De la misma manera, nos hablará de la imposibilidad de representación a la que se enfrenta el parlêtre incansablemente, del paso de la repetición a la iteración y de cómo encontramos la última enseñanza de Lacan en la clínica contemporánea.

La producción de un trabajo de cartel sobre la lectura del curso de Jacques-Alain Miller El ser y el Uno es un aporte que amplía y nos invita a seguir ampliando las referencias básicas de Lacan y Miller para abordar el tema del Uno solo. Frege y el Parménides de Platón se nos presentan, en esta ocasión, como fundamentales. De la misma manera lo hace el artículo de Nathalie Charraud sobre Epistemología lacaniana, una conferencia dictada en la Universidad de China hace tan solo unos meses.

 

En lo que a la clínica se refiere, por un lado podremos leer cuatro casos presentados por miembros de la AMP en su XI Congreso.1 Por otro, aunque no de la misma manera, contamos con un testimonio de una AE en ejercicio y otro acerca del “post-analítico”, referido a un encuentro con lo real muchos años después del pase. Cada testimonio permite un avance, tanto en clínica como en la episteme psicoanalítica. En las aportaciones de este número de Freudiana, se destaca la importancia del acto del analista y de la transferencia. Por ello hemos destinado un espacio al tema El acto analítico, la transferencia.

Una última reflexión, respecto al efecto que nos produce el esfuerzo por leer la última enseñanza de Lacan sin separarla de su principio. Lo que en ella podemos “pescar”, de repente, con un efecto de après-coup, nos remite al inicio en una especie de llegar al final para encontrarnos con lo que ya estaba ahí, al principio. ¿O es el propio Lacan el que relee lo que había quedado escrito en las huellas de su enseñanza? Es el caso del texto de 1933 Escritos inspirados2 en el que Lacan se pregunta incipientemente por la escritura, por el trazo, por la singularidad más allá de todo diagnóstico del que toma la palabra y se esfuerza por pasar algo de ella a lo escrito. Lo mismo sucede con El estadio del espejo3, de 1946, donde lo imaginario, la imagen del cuerpo, el goce y el narcisismo están en primer plano, de un modo que adquiere un nuevo relieve a partir de la equivalencia entre los tres registros y la renuncia al predominio de lo simbólico. Podría decirse que hay una relectura de ambos textos en Lituratierra, en el Seminario 23 y en La Tercera, de tal manera que planteamientos que son inaugurales en Lacan resurgen, como anticipaciones luminosas, reformulados desde otra perspectiva: la de la orientación por lo real que lleva a Lacan a formular la jaculatoria Yadl’un. Les dejo, pues, este interrogante para que lo exploren ustedes mismos a lo largo del número 83 de Freudiana.

Claudia González4
Directora
gonzalez.claudia@icloud.com

1 xi Congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP). Las psicosis ordinarias y las otras, bajo transferencia. Llevado a cabo del 2 al6 de abril de 2018 en Barcelona.

2 Lacan, Jacques. “Ecrits 'inspirés': Schizographie”, De la psychose paranoïaque dans ses rapports avec la personnalité suivi de Premiers écrits sur la paranoïa, París, Seuil, 1975, pp. 365-382. Publicado inicialmente en colaboración con J. Lévy-Valensi y Pierre Migault en los Annales médico-psychologiques, n° 5, diciembre de 1931, pp. 308-321.

3 Lacan, Jacques. “El estadio del espejo como formador de la función del Yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica” Escritos 1. Siglo XXI, Buenos Aires, 2003, pp. 86-93.

4 Claudia González es psicoanalista en Barcelona, miembro de la AMP y de la ELP.

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