La ruptura causa/efecto

Guy Briole


Guy Briole1

LA RUPTURA CAUSA/EFECTO2

“Hasta ahora, bajo la inspiración del siglo XX, nuestros casos clínicos tal como los expresamos, son construcciones lógico-clínicas bajo transferencia. Pero la relación causa-efecto es un prejuicio científico apoyado en el Sujeto supuesto al Saber. La relación causa-efecto no vale al nivel de lo real sin ley, no vale sino con una ruptura entre causa y efecto.”3

Esta frase de Jacques-Alain Miller se sitúa como contrapunto de lo que él escribe de los “casos clínicos” que son los testimonios del pase, “esas joyas de nuestros congresos”, en los cuales, la experiencia analítica se encuentra reducida “a un pobre real,”4

Es importante considerar las incidencias de la ruptura causa/efecto en el surgimiento de lo real sin ley y algunas de sus consecuencias para el psicoanálisis en el siglo XXI.

Del sujeto al parlêtre

J.-A. Miller, en su curso El ser y el Uno5separa tres tipos de causalidades que no se sustituyen las unas con las otras: imaginaria, simbólica y real. Son tiempos diferentes de la experiencia analítica.

La causalidad imaginaria, es la de “Acerca de la causalidad psíquica”. El estadio del espejo es la puesta en escena de la causalidad imaginaria. La causalidad está anudada con la Imago. Aquí, el análisis aparece como una catarsis narcisista.

La causalidad simbólica es aquella en la cual la palabra está en el centro del sujeto del inconsciente. Eso refuerza la “contingencia del inconsciente” con los “accidentes del significante” que causan efectos de sentido. En esta causalidad simbólica hay una doble contingencia: el evento y el sentido. Esta causalidad tiene un efecto principal, el fantasma.

La causalidad real, “limpiada de la imagen y del sentido” nos reenvía a la cuestión del sinthome.

Así, el recorrido va de la Imago al fantasma y desemboca sobre el sinthome, marcando, entonces, el pasaje definitivo del sujeto al parlêtre.

Con el sinthome “basculamos”6 del lado del goce. Antes, Lacan decía que la verdad tenía una estructura de ficción en relación con lo real. El sufrimiento, lo que iba mal, estaba en esta ficción. Ahora dice que, frente a lo real, la ficción es una verdad mentirosa7porque hay un goce que no se deja negativizar.

Entonces, el camino de Lacan va desde el inconsciente es verdad hacia el inconciente es saber para bascular en el inconciente es real. Lacan sustituye al sujeto por el parlêtre; este último incluye el cuerpo. El parlêtre es lo que reemplaza el inconciente en el sentido que no hay sens sin jouis-sens y la reescritura del Otro es el Uno. El Otro es el cuerpo.

Así, pasamos del Otro de la palabra, ordenado por el deseo, a considerar que el Otro es el cuerpo y que él no está ordenado por el deseo sino por el goce. Es lo que podemos llamar la consistencia clínica del sinthome.

La interpretación

En su primera enseñanza Lacan se interesó por lo real que la cura lograba desprender de la repetición. La interpretación analítica se presentaba, entonces, como un franqueamiento cuyos efectos de verdad no seguían una lógica causa efecto, sino “un aleatorio, un imposible de deducir”.

En su curso Los usos del lapso.8J.-A. Miller, separaba dos estatutos del inconsciente: el inconsciente amo (S1 – S2) relacionado con la repetición y un inconsciente verdad en el cual es la interpretación la que domina. La interpretación es un franqueamiento de la doble barra (S2 // S1), un inatrapable que no se entiende en una lógica de una causalidad directa.

Así, subraya J.-A. Miller, en la práctica analítica, en una sesión, el inconsciente emigra de su estatuto de repetición hacia el de interpretación. Siempre hay una ruptura de la relación de causalidad y es lo que hace que la interpretación sea un incalculable. Es en este sentido que Lacan sostiene que “una interpretación cuyos efectos se comprenden no es una interpretación psicoanalítica.”9

Entonces, la cuestión es saber de qué el acto es causa. Es la pregunta que hace J.-A. Miller: ¿Cómo, a partir de lo que hago como analista, puedo ser causa de una mutación, de una transformación, de un efecto eficaz que toca el núcleo del ser?”10 Pero, ¿qué ser? Si hay una acción del psicoanálisis es porque existe una cierta homogeneidad entre la acción y eso sobre lo que actúa. Ya que se trata de un mismo orden, el orden ontológico; es decir del orden del discurso, el que tiene que ver con la interpretación. Un sujeto solamente tiene un ser por la interpretación: “la interpretación hace existir -en francés “fait etrê” con su doble sentido: existir y ser- lo que no existe como tal,”11 La interpretación pone de relieve lo reprimido; es adecuada al sujeto como falta en ser, al sujeto de lo ontológico.

La ruptura de Lacan en relación con lo ontológico nos hace pasar de la falta en ser al agujero. Donde estaban el deseo y la verdad, se encuentra el goce con su dimensión de irreductible, de contingencia, de imprevisible, de ruptura de causalidad. Lo real no esta más vestido con semblantes, amarrado a los significantes que hacían que se lo encontrara siempre en el mismo lugar.

En la última enseñanza de Lacan, el verdadero cambio es el pasaje de lo ontológico a lo óntico. Con su afirmación Yad’lun distingue el Uno referido al Otro de un Uno separado del Otro. Este Uno es la marca del parlêtre, inscrita en el cuerpo. Marca singular de cada uno que remite a la cuestión óntica, la de la ex-sistencia.

Desmontar la defensa

En otro texto -Desplazamiento hacia lo real-12habíamos insistido, a partir de la enseñanza de J.-A. Miller.13 sobre las consecuencias del pasaje de la noción de sujeto a la de parlêtre en relación al deseo del analista. Particularmente pudimos distinguir dos tipos de escucha, uno al nivel de la dialéctica y el otro, al de la iteración que orienta hacia la ex-sistencia. Con la iteración, no se trata ya del significante que amarra a lo real, sino de lo real sin ley. Eso nos lleva a interrogar el deseo del analista.

Podemos decir que el deseo del analista es lo que permite cernir lo real. Más allá del atravesamiento del fantasma, en esta experiencia de acercamiento de lo real, este deseo puede pensarse como desembarazado de la defensa. Un deseo que no se encumbraría de la demanda del Otro: institucional, amo moderno, etc. También un deseo separado de la demanda del Otro para el analista mismo. Es decir, preguntándose hasta dónde se ha curado, él mismo, de su deseo de curar. Este deseo podríamos llamarlo deseo de lo real, un deseo de acercarse lo más posible a lo real.

Entonces, no se trata de perturbar sino al nivel del anudamiento borromeo de desmontar la difensa.14 Desmontar la defensa supone este acercamiento a lo real: apunta al fuera de sentido -hors sens. En los testimonios de los AE podemos extraer momentos del fin del análisis en los cuales no fue una interpretación, pasando por la palabra, la que fue determinante, sino una manera singular del analista de tomar sobre su cuerpo algo del síntoma del analizante; usando la pantomima, la sonorización del síntoma, etcétera.

De alguna manera es el analista el que hace posible las condiciones del inconciente real pasando por le desmontaje de la defensa. El inconsciente transferencial es creer en la determinación de su propia historia, que hay algo que la causa y que esta causa se encontrará en el análisis. Es pensar que hay un sentido escondido, una verdad última. El inconsciente transferencial es lo que cubre el inconsciente real.

El inconsciente transferencial es lo que permite, en el análisis, hystorizar su historia.15 Lo que empuja a hacer esta construcción es la idea de que algo fue causa de nuestra historia. Esta hystoria debe construirse durante la cura, no vamos directamente al inconsciente real. Sería “el fin, la desaparición del psicoanálisis” subraya J.-A. Miller. Así, tenemos que respetar los tiempos de un análisis, no hay que querer obtener con prisa lo que necesita una temporalidad propia a la cura y a cada analizante. Durante este tiempo ha sido necesario molestar, perturbar la defensa muchas veces a lo largo de un análisis, antes de desmontarla. Se ha necesitado también la varité16de la verdad, pasar de una verdad a otra, sin pensar, sin postular que, al final, solamente hay una verdad mentirosa. Hay también el Uno, el Uno sin el Otro y la necesidad de pasar por un nuevo anudamiento con un “Otro de ficción”, condición para poder ocupar el lugar del analista.17 Es decir, cuando uno ha llegado a este suficiente borrado de sí mismo que haría que el deseo del analista sea lo menos impuro posible.

Este deseo del analista que llamamos experiencia de lo real es lo que permite pensar otra práctica y otros anudamientos, para el pariétre, en el siglo XXI.

Notas

guybriole@orange.fr

1 Guy Briole es psicoanalista, miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis (ELP) y de la École de la Cause Freudienne (ECF).

2 Intervención del 13 de diciembre de 2013, en el espacio de la sede de Barcelona de la Comunidad de Cataluña de la ELP, “Cuatro noches preparatorias al IX Congreso de la AMP. Un real para el siglo XXI”.

3 Miller, Jacques-Alain. “Un real para el siglo XXI” en Scilicet, Grama, Buenos Aires, 2014, p. 26.

4 Ibíd., p. 25.

5 Miller, Jacques-Alain. “El Ser y el Uno. Curso del 18 de mayo 2011” (Inédito) en Revista Freudiana n° 67, 2013, pp. 11-22.

6 Ibíd.

7 Lacan, Jacques. “Prefacio a la edición inglesa del Seminario XI” en Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 601.

8 Miller, Jacques-Alain. Los usos del lapso. Curso del 2 de febrero 2000, Paidós, Buenos Aires, 2004.

9 Lacan, Jacques. “Respuesta a estudiantes de filosofía” [1966] en Otros escritos, op. cit., p. 229.

10 Miller, Jacques-Alain. “El Ser y el Uno”, Curso del 11 de mayo 2011. Inédito.

11 Miller, Jacques-Alain. “Leer un síntoma” en Comment la psychanalyse opere. Revista Mental, Seuil, Paris, juin 2011, nº 26, p. 55.

12 Briole, Guy. “Desplazamiento hacia lo real [El deseo del analista]” en Freudiana n° 68, 2013, pp. 91-95.

13 Miller, Jacques-Alain. Op. cit. Curso del 30 de marzo 2011. Inédito.

14 Miller, Jacques-Alain. “Un real para el siglo XXI”. Op. cit., p. 27.

15 Lacan, Jacques. “Prefacio a la edición inglesa del Seminario XI” en Otros escritos, op. cit., p. 601.

16 Lacan,Jacques. El Seminario, libro 24: “L’insu…”, Clase del 19/4/1977. Inédito.

17 Miller, Jacques-Alain. Op. cit. Curso del 18 de mayo 2011. Inédito.

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