Portadas de una transferencia

Pepa y Ubieto Freiría


PORTADAS DE UNA TRANSFERENCIA1

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En su precioso estudio con vistas a la ciudad, abarrotado de libros y revistas de diseño, arquitectura, historia del arte, sociología… Carlos Rolando nos recibe para mostrarnos la nueva portada de Freudiana. Ya habíamos pasado una mañana charlando con él sobre el espíritu de su contenido, sobre la consistencia de lo que resiste al final de un análisis. Le hablamos de la huella, del relieve, de los testimonios de lo incurable, le leímos un pasaje de Lacan en Lituraterre, cuando volviendo de un viaje a Japón, desde la ventanilla del avión, ve las huellas que ha dejado la lluvia en la desolada planicie siberiana: “Tal como irrebatiblemente me apareció, esta circunstancia no es poca cosa: entre las nubes, el chorreado, única huella en aparecer, por operar allí más que por indicar su relieve en esa latitud, en lo que en la Siberia hace planicie…”

El resultado: la estructura de una hoja, resto caído como aquello que permanece, el tratamiento delicado de una fotografía difícil, muy difícil de capturar.Y la marca de unas letras que requieren del deseo de leerlas para ofrecer algo.

En esta portada, Rolando anuncia un cambio que es el suyo propio y el que siente en el mundo: “Yo siento el cambio porque es la sociedad la que ha cambiado. Hoy es necesario ocuparse de las estructuras que constituyen lo permanente (en términos digitales, el hardware) mirar hacia adentro. Antes, la solidez de la estructura económica permitía un pensamiento leve, superficial (el software), pero ya no. Además el mundo está sufriendo una constante deshumanización. Se hace necesario profundizar”.

Estamos de acuerdo con él y con su manera de reflejar ese cambio en el diseño de la portada. La estructura consistente y sólida que representaba la letra F, permanente en las portadas de Freudiana desde el año 1995, ya no estará más del mismo modo. En palabras del diseñador: “Todos estos años conservamos la F como la matriz y ahora la mantendremos como símbolo. Será algo mucho más abierto.”

Lo que parece no haber cambiado en Carlos Rolando es la fuerza de su transferencia con el psicoanálisis: “Freud apareció en mi vida a través del arte y más tarde conocí el psicoanálisis en una clínica de Buenos Aires”.

Su eficacia se presentó para él con distintas formas: como una creencia en desvelar los secretos del inconsciente con la ayuda de los alucinógenos, como experiencia de representaciones en grupos de psicodrama, y con el uso del diván y la transferencia: “Antes de analizarme, no hablaba y sufría de subidas de tensión muy fuertes”.

Ahora habla y mucho, con total libertad. Le gusta poder decir lo que piensa sin tapujos y por eso le gusta conversar sobre psicoanálisis.” Son temas inteligentes, nos dice, que me permiten hablar. Me desafían a sintetizar en una única imagen visual conceptos que son abstractos o polisémicos. Y eso me gusta”.

Enemigo de la repetición, necesita poner siempre cosas nuevas en su cabeza -cambiar constantemente.

Carlos Rolando, uno de los diseñadores gráficos más influyentes y con más premios acumulados a lo largo de su carrera profesional, también ha levantado pasiones críticas. Él se declara anarquista desde pequeñito y se muestra muy crítico con la situación actual de la cultura. Considera que en 40 años no ha pasado nada nuevo, se ha producido una estandarización y le parece un problema irreversible: “El diseño se ha convertido en una palabra vacía de contenido, ya nadie quiere mirar en los libros todo lo que se ha hecho antes. El diseño serio ahora está en la ciencia, no en el arte. La evocación casi se ha perdido y es una cosa fantástica. Las metáforas han desaparecido porque no se leen libros. Lo que más hay es publicidad, pero eso no es cultura porque no contiene responsabilidad social”.

¿Cuál es el secreto de tantos aciertos en sus diseños?

“El diseño es estratégico, no es un resultado sino la gestión del proceso. Una marca es cualquier unidad visual a la que se carga de significado. Cuando tienes un logotipo éste sirve para simbolizar tu estrategia, pero esto es sólo el comienzo. Los diseñadores no somos artistas (estos se expresan a sí mismos), ni tampoco creadores, porque no partimos de la nada sino de las necesidades y la información que nos da el cliente que nos contrata. Creo que estamos más cerca de la remezcla, de los prestidigitadores o de los trileros”.

Para él la clave está en el diagnóstico, al estilo del Dr. House: “Esto que parece una cosa, en realidad es otra”; y nos explica cómo logró relanzar el mercado de una marca de bolsas de basura, señalando la posible causa de su estancamiento, al plantearles que su negocio no era la basura sino la higiene.

A este hombre, que no se considera un artista ni cree tener un estilo propio, cualquier cosa le parece interesante para ver qué pasa. Sobre el momento actual del psicoanálisis plantea también sus hipótesis: "Quizás el psicoanálisis esté atrapado en una clase social y los psicólogos, en cambio, con su pasión por el coaching y la autoayuda, lleguen más fácil al gran público”.

 

Notas

1 Entrevista a Carlos Rolando. Realizada por Pepa Freiría y Gabriel Ubieto. Fotografia de Gabriel Ubieto.

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